La belleza está en una simple sonrisa, dejada al azar en una luminosa boca, los ojos brillan con intensidad ante la poderosa delicadeza de la sonrisa sincera.
Nada puede enturbiar lo que se expresa en un rostro amable y feliz, esa es la verdadera magia.
Soñé que soñaba, no se si despierta o acostada, creí ver el mundo tan hermoso como la luz limpia de las estrellas, como el amanecer, como el reflejo del sol en el agua del mar. Soñaba que soñé que navegaba por el cielo, que todo el suelo era verde, blanca las montañas y azul las aguas. Soñaba que soñaba para así no despertar.