La belleza está en una simple sonrisa, dejada al azar en una luminosa boca, los ojos brillan con intensidad ante la poderosa delicadeza de la sonrisa sincera.
Nada puede enturbiar lo que se expresa en un rostro amable y feliz, esa es la verdadera magia.
Un cazador cruzaba el bosque muy enfadado porque ese día no había logrado atrapar ninguna presa. Tras variaos disparos fallidos con su arco, un liebre se cruzó en su camino. “Quizás no esté perdido el día”, pensó y de inmediato comenzó a dispara flechas, pero por más que apuntaba nunca conseguía acertar. Su rabia crecía más y más. De pronto, sorprendido, vio cómo la liebre se transformaba en una bella joven que lo miraba sonriendo. El cazador la contempló con miedo y se acercó con cautela, pero ella no se movió. “Cómo te llamas”, le preguntó, pero ella no contestó. El cazador le tocó una mano, pero ella no reaccionó. Entonces, decidido, la abrazó; pero a penas lo hizo, la joven se transformó en un enorme leño encendido. El cazador corrió a toda velocidad hacia un arroyo y desesperado, se arrojó agua para aliviar la quemazón. Entonces escuchó una voz musical que le decía: “Cazador corazón de hielo, tu maldad hizo arder el leño”. El hombre aterrado y confundido, dejó de ser cazador y desde aquel día procuró divertirse con otra actividad.
La rueda del año gira, la Naturaleza despierta a la luz y al calor, la Reina de las Hadas ha despertado de su letargo y su corte festeja la nueva estación. Por todas partes las hadas laboriosas comenzarán su labor, flores y frutos comenzarán a crecer y a dar color y forma la bosque mágico.
Hermoso es el cuerpo divino femenino, creado por las diosas para deleitar, fuerte para crecer y sutil para sentir. Alas que agitan el cabello y brillos para relucir, hermosas formas.
Soñé que soñaba, no se si despierta o acostada, creí ver el mundo tan hermoso como la luz limpia de las estrellas, como el amanecer, como el reflejo del sol en el agua del mar. Soñaba que soñé que navegaba por el cielo, que todo el suelo era verde, blanca las montañas y azul las aguas. Soñaba que soñaba para así no despertar.